El camino al diagnóstico: ecografía, resonancia y el CA-125
El camino al diagnóstico: ecografía, resonancia y el CA-125
Llegar a un diagnóstico puede sentirse como un laberinto, pero saber qué prueba hace qué te devuelve el control. Vamos a recorrerlo juntas.
A quién acudir
Tu punto de partida es la atención primaria, que puede iniciar el estudio y derivarte. El diagnóstico y el seguimiento corresponden a ginecología, idealmente en unidades especializadas en endometriosis, que ya existen en muchos hospitales públicos españoles y en la privada. Si la derivación se retrasa, insistir por escrito y llevar un diario de síntomas acelera el proceso.
La ecografía, tu primera gran aliada
La ecografía transvaginal, bien hecha e interpretada por personas expertas, detecta endometriomas, adenomiosis y muchas lesiones profundas. No lo ve todo —las lesiones superficiales pequeñas a menudo se le escapan—, pero es accesible, indolora y muy informativa. Y una cosa importante: que salga normal no descarta la endometriosis.
La resonancia magnética
La resonancia detalla las lesiones profundas y su relación con el intestino, la vejiga y los uréteres. Suele reservarse para casos de sospecha o para planificar la cirugía. No duele ni usa radiación, aunque es más larga y exige estar tranquila dentro de un tubo estrecho.
El CA-125: lo que puede y lo que no
El CA-125 es un marcador en sangre que puede elevarse con la endometriosis. El problema es que también sube por muchas otras causas, puede ser normal teniendo la enfermedad y no sirve para diagnosticarla por sí solo. Las guías actuales no lo consideran una prueba de despistaje: tómalo como una pieza informativa, nunca como un veredicto.
La pieza que falta
La única prueba que confirma las lesiones al 100% es la laparoscopia con toma de muestras. Aun así, hoy el diagnóstico se apoya en la imagen y en los síntomas, reservando la cirugía para cuando suma algo al tratamiento.