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Los primeros días: calostro, enganche y posturas6 min

Posturas que salvan la espalda y la tirilla

Posturas que salvan la espalda y la tirilla

¿Sabes quién no tiene que hacer fuerza en una toma? Tú. Si acabas con el cuello rígido, los hombros hasta las orejas y la espalda hecha un nudo, no es que seas mala lactante: es que la postura está trabajando en tu contra. El bebé se sostiene; tú lo acunas.

Cuna, la clásica

Sentada con la espalda apoyada y los pies en el suelo, el bebé tumbado de costado barriga contra tu barriga, con la cabeza en el pliegue de tu codo. Una almohada bajo el brazo que sostiene y otra tras la espalda, y a correr. Simple y efectiva, sobre todo con bebés despiertos y con hambre clara.

Balón de rugby

El bebé pasa por debajo de tu brazo, como un ratoncito a tu costado, con los pies hacia tu espalda. Es la amiga de las cesáreas —nada roza la herida—, de los pechos muy grandes y de los gemelos, porque ves el enganche de frente, ideal mientras lo estáis puliendo.

Tumbada, la reina de la noche

Tú de lado con la rodilla flexionada y el bebé tumbado frente a ti, nariz a la altura del pezón, sin sostenerte en pose. Practicadla de día, en la cama y con entorno seguro, para cogerle el truco con luz. Cuando funciona, las tomas de madrugada dejan de ser una batalla y pasan a ser un suspiro. Muchas madres la descubren tarde y juran haberla necesitado desde el día uno.

Biológica o "pecho relajado"

Tú semisentada y reclinada, el bebé boca abajo sobre tu cuerpo: su propio peso lo sostiene, la gravedad favorece un enganche profundo y sus manitas participan. Nace del reflejo de búsqueda y es pura comodidad.

No existe "la buena" postura: existe la que os funciona hoy. Cambia según el día, el cansancio o el pecho más lleno.