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Cuando algo duele o preocupa7 min

Grietas: por qué salen y cómo cuidarlas

Grietas: por qué salen y cómo cuidarlas

Las grietas duelen, y duelen de una manera que desanima hasta a la más decidida. Pero no son un peaje obligatorio de la lactancia: son un aviso de que algo —casi siempre el enganche— hay que ajustar. Con la causa corregida, el pezón se cura solo, y rápido.

Por qué aparecen

  • Agarre superficial o postura torcida: el pezón frota donde debería descansar. La causa número uno, con diferencia.
  • Frenillo lingual corto o succión con la lengua retraída.
  • Exceso de limpieza: frotar el pezón con jabón elimina su película protectora. Con agua basta, y a veces ni eso.
  • Tirones al desenganchar: rompe siempre la succión con un dedo en la comisura, jamás tirando hacia fuera.

Qué ayuda de verdad

  • Corrige el enganche primero: sin esto, cualquier crema trabaja contra corriente.
  • Un par de gotas de tu propia leche extendidas al final de la toma y secado al aire: el bálsamo más a medida que existe.
  • Tomas más cortas y frecuentes, empezando por el pecho menos dolido mientras se recupera el otro.
  • Conchas de lactancia o lana dentro del sujetador para que el tejido no roce; nada de discos pegados a la herida húmeda.

Cuándo pedir refuerzos

Si en unos días no mejoran, sangran o el dolor te hace evitar las tomas, consulta con tu matrona o con una asesora de lactancia: revisar el enganche en directo resuelve la mayoría de los casos en una sola visita. Mientras tanto, dale preferencia al pecho mejor y con calma: no estás fallando, estás reparando.

Y una verdad para llevar: duele menos una lactancia acompañada que una lactancia solitaria. Pedir ayuda pronto no es rendirse; es la jugada inteligente.