Los cuatro partos posibles: eutócico, instrumental y cesáreas
Los cuatro partos posibles: eutócico, instrumental y cesáreas
"Yo quiero parto normal." Es la frase estrella de las clases de preparación, y "normal" esconde varios escenarios: conocerlos con nombre y apellido hace que ningún desenlace te pille en terreno desconocido. Hoy, el mapa completo.
Parto eutócico: el espontáneo
Es el que empieza y progresa por sí solo y termina con tu bebé naciendo por vagina sin ayuda de instrumentos. Es el escenario más frecuente. Puede ser de inicio espontáneo o inducido: se provoca el arranque por razones médicas con medicación o sondas. La inducción cambia el comienzo del camino, no todo el camino.
Parto instrumental: una mano al final
Cuando en el expulsivo conviene que el bebé nazca ya —por su ritmo cardíaco, por un expulsivo muy prolongado o por agotamiento materno— se usa la ventosa (lo más habitual en España), el fórceps o las espátulas. El bebé sigue naciendo por vagina; solo recibe ayuda en los últimos minutos. Suele conllevar más puntos y más molestias después, y le dedicamos una lección entera en el módulo 5.
Cesárea programada: la que se decide con calma
Se planifica durante el embarazo por indicación médica: ciertas presentaciones del bebé, placenta previa, algunas cicatrices uterinas... Su gran ventaja es el tiempo: tiempo para preguntar, decidir detalles y hacerla respetuosa, porque no hay prisa clínica.
Cesárea no programada: la que se decide en minutos
Ocurre cuando durante el parto el equipo determina que tu bebé debe nacer ya por vía abdominal: alteraciones significativas del ritmo del bebé, problemas con la placenta o una progresión que se detiene. Es el escenario con peor fama e injusta prensa: con los equipos actuales, la mayoría se resuelve con seguridad. En España, en torno a una de cada cuatro gestaciones acaba en cesárea, entre programadas y no programadas.
Por qué repasar los cuatro te hace más fuerte
No para esperar catástrofes: para que si el guion cambia, ya conozcas el decorado. El miedo vive en lo desconocido; un parto instrumental o una cesárea de la que ya has oído hablar es solo otro camino hacia el mismo destino: tu bebé en tus brazos.