Los tipos de endometriosis: del superficial al profundo
Los tipos de endometriosis: del superficial al profundo
No todas las endometriosis son iguales. Saber cuál tienes —o cuál se sospecha en tu caso— te ayuda a entender tus síntomas y a hacer las preguntas correctas en consulta.
Endometriosis superficial
Es la forma más frecuente: implantes pequeños sobre el peritoneo, la membrana que recubre el interior del abdomen y la pelvis. Que se llame superficial por su profundidad no significa que duela menos: la intensidad del dolor no depende del tamaño de las lesiones, sino de dónde están y de cómo responde cada cuerpo.
Endometrioma ovárico
También llamado quiste de chocolate, por el aspecto de la sangre vieja que contiene. Es una bolsa de tejido endometriósico sobre o dentro del ovario. Suele verse bien en la ecografía y tiene implicaciones importantes para la fertilidad, que veremos con detalle en el módulo 4.
Adenomiosis
Aquí el tejido similar al endometrio crece dentro de la pared del útero: el útero gana tamaño, se vuelve más sensible y duele. Provoca reglas abundantes y dolorosas y, a veces, dolor entre menstruaciones. Puede convivir con la endometriosis externa, y no es raro que pase años sin detectarse.
Endometriosis infiltrante profunda
Es la forma más compleja: nódulos que infiltran más de 5 mm bajo el peritoneo y alcanzan ligamentos, la pared vaginal, el intestino o la vejiga. Afecta a una minoría de casos, pero concentra el dolor más invalidante: dolor con las relaciones, al defecar o al orinar durante la regla.
Por qué importa conocer tu tipo
- Cada tipo se diagnostica y se trata de forma distinta.
- La ecografía y la resonancia no buscan lo mismo en cada uno.
- Dos mujeres con el mismo tipo pueden vivir la enfermedad de maneras muy diferentes: tu experiencia es válida aunque no encaje en el caso típico.